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¿Cómo entender el aspecto espiritual del yoga de manera equilibrada?

devimahatmia

Empecemos por establecer que para quienes no tengan mayor curiosidad o interés en temas espirituales, bien sea porque no los sienten necesarios en su vida o porque piensan que su vida ya está completamente desarrollada en ese aspecto, el yoga puede ofrecerles una gran variedad de herramientas para mejorar los demás aspectos de su vida. De igual manera para quienes encuentran en el yoga la oportunidad de conocer su identidad más allá de las limitaciones del cuerpo y la mente, el yoga puede brindarles un panorama altamente variado y profundo. De esta manera cada uno podrá situar su búsqueda de acuerdo a su necesidad y gusto. La tradición del yoga sabe que sin esta libertad y sinceridad ningún avance será real. 

Lo que puede ser problemático es o bien, anunciar que el yoga no tiene que ver nada con la espiritualidad, para que no resulte en una amenaza incómoda si es que esto no es lo que queremos, o bien asumir su práctica con el espíritu sectario y fundamentalista con el que en muchas ocasiones se nos a presentado el desarrollo espiritual.  Cada uno de estos problemas tiene solución, en el primer caso, podemos llevar una práctica centrada en beneficios puntuales sin tener que emprender ningún proceso espiritual, esto no tendrá ningún problema siempre y cuando contemos con una guía adecuada que sepa entender nuestro interés y propósito. Para el segundo caso, se necesitará aún más de esta guía ya que nos acompañará la peligrosa idea de que “ya entendemos” o de “ya lo tenemos” y ese espíritu de superioridad no es algo fácil ni de detectar ni de erradicar y suele tener consecuencias nefastas. 

Una vez dicho lo anterior debemos aclarar que este texto está dirigido a dar un primer acercamiento al carácter espiritual en el yoga. La guía que nos ampara se basa en el sistema de sucesión discipular o Guru-Sysia Parampara, que se manifestó fuera de los territorios de oriente en los tiempos modernos gracias a la figura de Bhaktivedanta Swami Prabhupada. En su presentación del texto clásico del yoga, el Bhagavad Gita, este maestro establece una guía necesaria para acercarnos a los conceptos espirituales desde el yoga. Esta presentación toma una mayo importancia al contrastar con las demás traducciones del Bhagavad Gita y la tendencia dominante en las escuelas de yoga de su momentos que requerían una mayor profundidad para hacer justicia al plano completo que ofrece el yoga en términos espirituales. 

El propósito fundamental del Bhagavad Gita es hacer una presentación de la condición humana y sus necesidades hasta hacerse consciente de su relación con la Suprema Personalidad de Dios, quien no es otro que Sri Krishna el orador del Bhagavad Gita. Este propósito es sin duda exigente y es entendible que requiere de cada participante una disposición particular libre de prejuicios y con disposición para participar de la lectura con un intelecto despierto y honesto. 

Srila Prabhupada respalda la conclusión del Bhagavad Gita en otros maestros y textos védicos destacados: 

El Señor Śrī Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios, como lo confirman todos los grandes ācāryas (maestros espirituales), tales como Śaṅkarācārya, Rāmānujācārya, Madhvācārya, Nimbārka Svāmī, Śrī Caitanya Mahāprabhu, y muchas otras autoridades de la India en el conocimiento védico. En el Bhagavad-gītā, el mismo Señor establece también que Él es la Suprema Personalidad de Dios, y la Brahma-saṁhitā y todos los Purāṇas lo aceptan como tal, especialmente el Śrīmad-Bhāgavatam, conocido como el Bhāgavata Purāṇa (kṛṣṇas tu bhagavān svayam). 

En este punto se hace necesario aclarar que la idea de mencionar a Krishna como la Suprema Personalidad de Dios no busca establecer una competencia superficial con otras manifestaciones de Dios. Su punto central es establecer una relación personal e íntima con la divinidad, lo cual incluye todas las demás formas y nombres en los cuales se pueda presentar. 

Luego de respaldar el Bhagavad Gita en las demás escrituras Bhaktivedanta Swami resalta la idea de cómo este contenido se ha estado manifestando a través del tiempo y porque se va a revelar en el diálogo entre Krishna y Arjuna. 

El Señor le informa a Arjuna que este sistema de yoga, el Bhagavad-gītā, primero le fue expuesto al dios del Sol, este se lo explicó a Manu, Manu se lo explicó a Ikṣvāku, y de ese modo, por sucesión discipular y de un orador a otro, ese sistema de yoga fue descendiendo. Pero, con el transcurso del tiempo, el sistema se perdió. En consecuencia, el Señor tiene que exponerlo de nuevo, esta vez a Arjuna en el campo de batalla de Kurukṣetra.

Lo que sigue es la explicación completa del contenido del Gita a partir de estas premisas. Reproducimos el texto completo acá señalando, una vez más, su capacidad para ubicarnos en el profundo panorama espiritual gracias al camino del yoga y sus enseñanzas.

“Él (Krishna) le dice a Arjuna que le está refiriendo este secreto supremo por Arjuna ser Su devoto y amigo. Esto significa que el Bhagavad-gītā es un tratado que está dirigido especialmente al devoto del Señor. Hay tres clases de trascendentalistas, a saber, el jñānī, el yogī y el bhakta, o, el impersonalista, el meditador y el devoto. Aquí, el Señor le dice a Arjuna claramente que lo está convirtiendo en el primer receptor de un nuevo paramparā (sucesión discipular), porque la antigua sucesión se había roto. Era, pues, el deseo del Señor establecer otro paramparā que siguiera la misma línea de pensamiento que descendía del dios del Sol a otros, y era Su deseo también que Arjuna distribuyera de nuevo Sus enseñanzas. Él quería que Arjuna se volviera la autoridad en la manera de entender el Bhagavad-gītā. Así pues, vemos que el Bhagavad-gītā se le instruyó a Arjuna especialmente por él ser un devoto del Señor, un alumno directo de Kṛṣṇa y un amigo íntimo de Él. Por lo tanto, quien mejor entiende el Bhagavad-gītā es la persona que tenga cualidades similares a las de Arjuna. Es decir, dicha persona debe ser un devoto que tenga una relación directa con el Señor. En cuanto uno se vuelve devoto del Señor, tiene también una relación directa con Él. Este es un tema muy complejo, pero, en pocas palabras, puede decirse que un devoto tiene una relación con la Suprema Personalidad de Dios de una de estas cinco diferentes maneras:

  1. Se puede ser devoto en un estado pasivo.
  2. Se puede ser devoto en un estado activo.
  3. Se puede ser devoto como amigo.
  4. Se puede ser devoto como padre o madre.
  5. Se puede ser devoto como amante conyugal.

Arjuna tenía con el Señor una relación de amigo. Desde luego, hay un abismo entre esta amistad y aquella que encontramos en el mundo material. La primera es una amistad trascendental que no todos pueden tener. Claro que todo el mundo tiene una relación específica con el Señor, y esa relación se evoca mediante el perfeccionamiento del servicio devocional. Pero nosotros, en la condición actual de nuestra vida, no solo hemos olvidado al Señor Supremo, sino que también hemos olvidado la relación eterna que tenemos con Él. Cada uno de los muchos y muchos billones y trillones de seres vivientes que existen, tiene eternamente una relación específica con el Señor. Eso se denomina svarūpa. Mediante el proceso del servicio devocional uno puede revivir ese svarūpa, y esa etapa se denomina svarūpa-siddhi —la perfección de la posición constitucional de uno—. De modo que, Arjuna era un devoto, y estaba en contacto con el Señor Supremo a través de la amistad.

Debe notarse la manera en que Arjuna aceptó este Bhagavad-gītā. Ello se indica en el capítulo diez (10.12–14):

arjuna uvāca

paraṁ brahma paraṁ dhāma

pavitraṁ paramaṁ bhavān

puruṣaṁ śāśvataṁ divyam

ādi-devam ajaṁ vibhum

āhus tvām ṛṣayaḥ sarve

devarṣir nāradas tathā

asito devalo vyāsaḥ

svayaṁ caiva bravīṣi me

sarvam etad ṛtaṁ manye

yan māṁ vadasi keśava

na hi te bhagavan vyaktiṁ

vidur devā na dānavāḥ

«Arjuna dijo: Tú eres la Suprema Personalidad de Dios, la morada suprema, lo más puro que existe, la Verdad Absoluta. Tú eres la persona original, trascendental y eterna, el innaciente, el más grande de todos. Todos los grandes sabios, tales como Nārada, Asita, Devala y Vyāsa, confirman esta verdad acerca de Ti, y ahora Tú mismo me lo estás expresando. ¡Oh, Kṛṣṇa!, yo acepto totalmente como cierto todo lo que me has dicho. Ni los semidioses ni los demonios, ¡oh, Señor!, pueden entender Tu personalidad».

Después de oír a la Suprema Personalidad de Dios exponer el Bhagavad-gītā, Arjuna aceptó a Kṛṣṇa como paraṁ brahma, el Brahman Supremo. Todo ser viviente es Brahman, pero el ser viviente supremo, o la Suprema Personalidad de Dios, es el Brahman Supremo. Paraṁ dhāma significa que Él es el reposo o morada de todo; pavitram significa que Él es puro, que no lo toca la contaminación material; puruṣam significa que Él es el disfrutador supremo; śāśvatam, original; divyam, trascendental; ādi-devam, la Suprema Personalidad de Dios; ajam, el innaciente; y vibhum, el más grande de todos.

Ahora bien, se pudiera pensar que como Kṛṣṇa era el amigo de Arjuna, este último le estaba diciendo todo eso a modo de adulación; pero Arjuna, tan solo para eliminar esa clase de dudas de la mente de los lectores del Bhagavad-gītā, respalda esas alabanzas en el siguiente verso, cuando dice que no solo él acepta a Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios, sino también autoridades tales como Nārada, Asita, Devala y Vyāsadeva. Estas son grandes personalidades que distribuyen el conocimiento védico tal como lo aceptan todos los ācāryas. Por lo tanto, Arjuna le dice a Kṛṣṇa que acepta como completamente perfecto todo lo que Kṛṣṇa dice. Sarvam etad ṛtaṁ manye: «Acepto como cierto todo lo que dices». Arjuna también dice que la personalidad del Señor es muy difícil de entender, y que ni siquiera los grandes semidioses pueden conocerlo. Esto significa que ni siquiera personalidades superiores a los seres humanos pueden conocer al Señor. Entonces, ¿cómo puede un ser humano entender a Śrī Kṛṣṇa sin convertirse en devoto de Él?

Por consiguiente, el Bhagavad-gītā debe recibirse con un espíritu de devoción. Uno no debe creerse igual a Kṛṣṇa, ni creer que Kṛṣṇa es una personalidad ordinaria, o, ni siquiera, que es una personalidad muy destacada. El Señor Śrī Kṛṣṇa es la Suprema Personalidad de Dios. Así que, según los postulados del Bhagavad-gītā o los postulados de Arjuna, que es la persona que está tratando de entender el Bhagavad-gītā, aunque sea teóricamente debemos aceptar a Śrī Kṛṣṇa como la Suprema Personalidad de Dios, y con ese espíritu sumiso podremos entender el Bhagavad-gītā. A menos que uno lea el Bhagavad-gītā con un espíritu sumiso, es muy difícil entenderlo, ya que constituye un gran misterio.

Y, ¿qué es en sí el Bhagavad-gītā? El Bhagavad-gītā tiene el propósito de liberar a la humanidad de la nesciencia de la existencia material. Todos los hombres se hallan en dificultades de muchísimas maneras, tal como Arjuna también se hallaba en dificultades por el hecho de tener que librar la batalla de Kurukṣetra. Arjuna se entregó a Śrī Kṛṣṇa, y como consecuencia de ello se expuso este Bhagavad-gītā. No solo Arjuna: cada uno de nosotros está lleno de ansiedades a causa de esta existencia material. Nuestra misma existencia se encuentra en la atmósfera de la no existencia. En realidad, que la no existencia nos amenace no es propio de nuestra naturaleza. Nuestra existencia es eterna. Pero de una forma u otra se nos pone en el seno de lo asat. Asat se refiere a aquello que no existe.

De entre muchísimos seres humanos que están sufriendo, hay unos cuantos que de hecho indagan acerca de su posición y que se preguntan quiénes son, por qué se los pone en esta situación difícil, etc. A uno no se lo puede considerar que es un ser humano perfecto, a menos de que despierte y llegue a esa posición de hacerse preguntas acerca de su sufrimiento, a menos que se dé cuenta de que no quiere sufrir, sino que, por el contrario, quiere buscarles una solución a todos los sufrimientos. Lo humano empieza cuando esta clase de indagación se despierta en la mente de uno. En el Brahma-sūtra, esa indagación se denomina brahma-jijñāsā. Athātho brahma-jijñāsā. Todas las actividades del ser humano deben considerarse un fracaso, a menos que este indague cuál es la naturaleza del Absoluto. Por lo tanto, aquellos que comienzan a preguntarse por qué están sufriendo o de dónde vienen y a dónde irán después de morir, son estudiantes idóneos del Bhagavad-gītā que pueden entenderlo. El estudiante sincero también debe tener un firme respeto por la Suprema Personalidad de Dios. Arjuna era un estudiante de esa índole.

El Señor Kṛṣṇa desciende específicamente para restablecer el verdadero propósito de la vida, cuando el hombre olvida ese propósito. Incluso entonces, de entre muchísimos seres humanos que despiertan, puede que haya uno que verdaderamente adopte el espíritu de entender su posición, y para él se habla este Bhagavad-gītā. En verdad, a todos nos ha tragado el tigre de la nesciencia, pero el Señor es muy misericordioso con las entidades vivientes, en especial con los seres humanos. Con ese fin habló el Bhagavad-gītā, convirtiendo en Su alumno a Su amigo Arjuna.

Siendo un asociado del Señor Kṛṣṇa, Arjuna estaba por encima de toda ignorancia, pero a él se lo sumió en la ignorancia en el campo de batalla de Kurukṣetra, tan solo para que le hiciera preguntas al Señor Kṛṣṇa acerca de los problemas de la vida, de manera que el Señor pudiera explicarlos para beneficio de las generaciones futuras de seres humanos y trazar así el plan de la vida. El hombre podría entonces actuar de conformidad con ello y perfeccionar la misión de la vida humana.

 

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